Definitivamente, no. Después de leer este documento me queda muy claro que ahora más que nunca no podemos considerar el aprendizaje como algo trivial, debido a que la nueva exigencia educativa de desarrollar competencias y hacerlo a partir de aprendizajes significativos y situados en la realidad, nos lleva a un análisis y reflexión teórica más profunda del quehacer en el aula, si realmente queremos articular en un mismo proceso de enseñanza aprendizaje.
Es necesario re-significar la noción de competencia para que tome un significado más académico, a través de la reflexión y comprensión del objeto de estudio. Así mismo, es importante dejar muy claro qué son: aprendizaje, aprendizaje significativo y aprendizaje situado.
En primer lugar, cuando se cuestiona sobre si el aprendizaje se puede observar y medir con base en unas simples preguntas, esto hace clara referencia al proceso de evaluación que tradicionalmente se hacía, es decir, a la aplicación del examen; sin embargo, como sabemos ahora sus resultados no generan toda la información requerida para identificar qué se logró y qué faltó por hacer, pero sobre todo, en qué nos tenemos que concentrar los maestros a fin de lograr que los alumnos puedan mejorar su desempeño académico.
También hemos visto que dentro del proceso de aprendizaje, los conocimientos deben ser aprehendidos por los estudiantes (Flavell), es decir, deben ser asimilados de acuerdo a sus intereses, y deben ser incorporados a sus saberes previos, lo que generará que éstos últimos se modifiquen y así transformen al individuo a profundidad dentro de su estructura afectivo-cognitiva. Es así como la evolución de las civilizaciones ha ocurrido y seguirá ocurriendo. La forma en que este aprendizaje debe situarse de manera efectiva dentro del interés del estudiante es considerando: 1) el interés por controlar la realidad; 2) el interés por comprenderla de manera holística; y 3) el interés por transformarla o emanciparse a través de la acción de unas ciertas relaciones de poder (Habermas, 2000).
Por aprendizaje significativo se tiene que son aquellas cosas que la persona percibe como vinculadas a la supervivencia o desarrollo de la estructura de sí-mismo (Xavier Vargas). Un elemento que me parece importante rescatar es que no es posible mediar ni facilitar el aprendizaje significativo; sólo podemos facilitar su aprendizaje creando condiciones en el aula que no amenacen la estructura del sí-mismo del estudiante.
En el último elemento del análisis, qué es el aprendizaje situado, se trata del interés real del estudiante por aprender y sus posibilidades reales para enfrentar una situación y construir con ello un conocimiento.
Sobre los contenidos y de acuerdo a Flavell, es la energétique (afectos y pasiones involucrados en cada acción del estudiante) la que acaba determinando la selección del contenido de realidad sobre del que operan las estructuras cognitivas, y puede también, por tanto, destruir cualquier andamiaje o estrategia educativa por más bien diseñada que ésta esté. Por tanto, la selección de la acción no basta si no se considera a la par, el estado emocional de los estudiantes involucrados.
Finalmente, parafraseando a Xavier Vargas, coincido con él al afirmar que la formación de profesionistas no puede estar al servicio de las profesiones, sino que ambas se deben a una sociedad, encontrando su sentido en la humanización del ser.
